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Un hurra por Tabaré
No por polémicas las ideas o propuestas son buenas o malas, pero una vez más lo que sacude a los Uruguayos es que lo saquen de sus pre conceptos y los hagan pensar más allá de su ideologÃa Lo bueno de no ser forofo de nadie y tener, para el acierto o el error, ideas propias, es que puedo estar a favor o en contra de propuestas o ideas sin importar quien las haya dicho o planteado. Hoy le toca a nuestro Presidente, que una vez más, con sus dichos, le puso los pelos de punta a esos radicales que agitan las banderas de la igualdad y la democratización mal concebida. En el programa de VTV En la mira, el Presidente se manifestó a favor del cobro de matrícula en la Universidad de la República lo cual crispó al rector y a los legisladores. El primero planteó su posición a través del blog que tienen en el sitio de la Universidad y en el cual se opone al cobro de matricula manejando e interpretando los números de manera totalmente desajustada. Pero comencemos por el principio y tratemos de romper dos pre conceptos reinantes en nuestra sociedad y que están profundamente arraigados en el colectivo, pero que lamentablemente no tienen sustento. El primero y más errado de los conceptos, que por histórica costumbre tenemos los uruguayos es creer que un servicio, cualquiera sea este, por ser público debe ser gratuito. Estamos muy mal acostumbrados a que los servicios públicos sean gratuitos y tan así es que nos rechina aceptar que un servicio público tiene costo. ¿Quién puede concebir un hospital público que cobre por sus servicios? ¿Quién puede concebir que una escuela pública cobre por sus servicios? ¿y la Universidad? Pocos pueden, porque la historia nos hizo aprender que los servicios públicos deben ser gratuitos. Sin embargo no hay nada más alejado de la realidad. Que un servicio sea público lo único que nos dice es que es un servicio de todos, del Estado y por ende de todas las personas que conforman la Nación. Pero nada dice que sea gratis. De hecho, esos servicios que creemos que son gratuitos, no lo son, siempre estamos pagando por ellos a través de los impuestos, por lo que la cuestión se reduciría a la forma en que debemos pagar por los servicios. En definitiva, antes de poder analizar esta cuestión, debemos ser consientes que ya hoy pagamos por el servicio, que la Universidad no es gratis y que lo que vamos a analizar es la forma en que se hacen los pagos. La segunda gran falacia popular reza que si hay que pagar, no estamos permitiendo que todos accedan a ello, que no es democrático y que no garantiza la igualdad de oportunidad a todos. Si bien esto tiene un cierto matiz de verdad, se está dejando pasar por alto que hoy en día, por motivos económicos mucha gente no puede acceder a la Universidad. La Universidad, a pesar de que no cobra ni una cuota ni una matrícula, tiene un costo muy elevado para quien sigue una carrera y sin embargo no se dice nada al respecto. Es todo una gran postura ideológica disfrazada de filantrópica y que muy poco ayuda a la resolución del problema. Sin lugar a dudas no puedo estar más de acuerdo con la postura del Presidente, pero sería incluso más categórico. Todos quienes quieran acceder a estudios universitarios deberían pagar matrícula, sin excepción. Más de uno debe estar horrorizado por la frase, pero lo invito a desechar sus pre conceptos y seguir leyendo. Hoy en día ya estamos pagando para mantener la Universidad y no tengo la menor duda de que el manejo del dinero es nefasto y que se debería empezar a gastar mucho mejor antes de pretender más. Pero ese es otro tema. El cobro de matrícula va a obligar a los estudiantes a tomarse en serio sus estudios. La Universidad está llena de vagos que van a calentar sillas (y sacarle un lugar al que verdaderamente quiere estudiar) y de quienes van a desarrollar actividades políticas. Filtrar la entrada de quienes no tienen interés genuino en estudiar va a dejar más espacio físico, más recursos económicos, tiempo docente, etc para quienes sí lo tengan, además de lograr un compromiso más fuerte de éstas personas con su labor estudiantil. Todas estas cosas van a atener un impacto positivo en la calidad de la educación que se imparte. Respecto a los argumentos del rector, soy uno de los que integra el 76% de estudiantes que necesitó trabajar para hacer la carrera, sin embargo, asumir que tener necesidad de trabajar para hacer la carrera, impide el pago de una matrícula es un disparate. La inmensa mayoría de los compañeros con que compartí la carrera, y no quiero decir todos para no se demasiado duro, necesitó trabajar, pero no dudo de que a ninguno de ellos le hubiese sido imposible pagar una matrícula. Si tomamos la matricula como un compromiso que se asume con la casa de estudios, perfectamente podemos pretender que los estudiantes ahorren unos pesos por mes para pagar dicha matrícula, y si estamos pensando en quienes no puedan ahorrar unos pocos pesos para entrar a la Universidad, no podemos tampoco pensar que esos mismos jóvenes vayan a poder hacer frente a los gastos que estudiar en la Universidad implica. Vamos a hacer una cuenta simple y asumamos una inscripción anual de 7.000 personas (que seguro que no me excedo y probablemente me quede corto) y una matrícula de 10.000 pesos (unos 500 dólares). Eso implicaría 3.500.000 dólares anuales que para la Universidad. Un montón de plata. ¡10.000 pesos! dirán muchos, pero veámoslo así. Cuando un joven entra al liceo con la convicción de hacer una carrera universitaria, perfectamente puede asumir el compromiso y la responsabilidad de ahorrar para el pago de la matrícula, con lo que en 6 años de liceo, a doce meses por año, 10.000 / 6 /12 = 139 pesos por mes. Absolutamente ningún joven que no sea capaz de ahorrar 140 pesos por mes va a poder afrontar los gastos de estudiar, y quien verdaderamente no pueda, tampoco va a poder solventar el costo de la carrera, por lo que estamos frente a un problema económico que debe ser abordado en otro ámbito. Queda claro que no es cuestión de cobrar una fortuna, dada la masividad de la Universidad, la matrícula no tiene porque se cara. En segundo término se logra un compromiso mucho mayor por parte de los estudiantes y tercero podemos concluir que quien no puede pagar una matrícula, lo que en realidad tiene es un problema económico muy grande y que igualmente no va a poder enfrentar el costo que la Universidad supone, por lo que el problema que el país en realidad tiene es el de que haya gente con ingresos tan magros que no le permiten disponer de 140 pesos por mes para sus estudios. El problema es otro, no la matrícula universitaria. Encuesta¿Cree que la universidad debe cobrar matrÃcula? 7 voto/s - 87.5 % 0 voto/s - 0 % 1 voto/s - 12.5 %
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